miércoles, 25 de noviembre de 2009

Ir al grano…tarea urgente de padres y educadores.

Por: Psic. Carlos E. Navarro Guzmán.- Coordinador de Programas Educativos del Consejo Consultivo de Desarrollo Económico de Playas de Rosarito A.C.

No utilices artificios, piensa con sencillez y justicia, y habla tal como piensas”.

Benjamín Franklin (+ 1790. Político, científico e inventor Estadounidense)

Hay niños y niñas de primaria, así como muchachos y muchachas de secundaria que presentan algunos signos de ansiedad: se mueven de un lado a otro sin llevar un orden; se dirigen a los demás compañeros a gritos, golpes e insultos y a sus maestros con ademanes y palabras de rebeldía; no pueden concentrarse y sus relaciones sociales son agresivas y superficiales.

¿De dónde les provienen a estos pequeños tan ingratas sensaciones de aprensión, incertidumbre y desamparo?, ¿qué temores imaginarios pueden ser tan poderosos para desencadenar estos comportamientos desorganizados?

Pareciera que van al garete por la vida y esto por dos cosas que muchas veces hacemos padres y educadores: 1) no vamos al grano, no les decimos la neta, no les decimos las cosas por su nombre, o lo que es mucho peor, 2) les negamos la buena palabra y el buen consejo. Ante las palabras que decimos y que no corresponden a la realidad y/o ante la falta de palabras que ayuden a estructurar su interioridad, agarran monte, como decimos popularmente, y se encierran en sus mundos imaginarios llenos de fantasmas, alejados de la realidad.

Un ejemplo de cómo no vamos al grano con nuestros hijos es cuando mandan llamar a los padres de un muchacho de la secundaria porque está presentando comportamientos alarmantes como robar, grafitear, y tocar a las niñas y el padre, al ser confrontado dice: “son cosas propias de la adolescencia”. Cuando un padre niega así la realidad y ve estos comportamientos como normales viene la confusión en el hijo, porque éste siempre es leal a lo que sus padres le enseñan y entonces concluirá que sus maestros, la sociedad y las instituciones son las que están mal.

Un padre y una madre requieren de valentía para enfrentar la realidad y ver a su hijo tal cual es y hablarle al grano: “robar, grafitear, tocar a las niñas es malo, porque causa daño a los demás”. La mejor ayuda que como padre o madre podemos dar a un hijo en un caso así es que el muchacho repare el daño: regresar lo robado, pintar la barda, enfrentar la justicia de acuerdo a la gravedad de la agresión a las niñas, etc.

Negar la palabra es lo peor y esto lo hace un padre o una madre cuando simplemente no acuden al citatorio de la escuela; cuando no van a las sesiones del programa FORMA a las que fueron convocados porque su hijo o hija fueron detectados con conductas de riesgo de adicciones; cuando no ven ni siquiera a sus hijos, incluso estando presentes. Esto es la indiferencia, la que genera en el niño y en el adolescente un sentimiento de ser una escoria que no merece estar en este mundo y, este rechazo profundo, que experimenta como una frustración, le crea un resentimiento que le carcome el corazón, como una caries a una muela, y que luego expresa a través de comportamientos desordenados, agresivos e incluso violentos.

¿Qué podemos hacer? Practicar la sencillez. Este es un valor muy útil, ya que se refiere a tres hábitos: 1) ver y aceptar la realidad tal cual es, sin artificios y sin aderezos; 2) actuar con naturalidad y sin dobleces (sin mentiras); y, 3) ir al grano en la forma de hablar, sin ser repetitivo ni ambiguo, siendo claro, sincero, amable y conciso.

Un padre, una madre o un educador sencillo nunca serán indiferentes, pues estarán atentos a los pequeños detalles, -como el barro o la espinilla que ya desapareció de la cara de nuestro adolescente-, serán transparentes y siempre dirán las cosas por su nombre.

Incorporemos a nuestra vida el valor de la sencillez y nuestra tarea como padres y educadores tendrá mayor resultado en brindar orden, concentración, claridad, aceptación, relajación, tranquilidad, paz, profundidad y armonía en nuestros niños y adolescentes que presenten síntomas de ansiedad

Participa en ésta columna, envíanos tu reflexión personal o tus comentarios por correo electrónico a: valoresrosarito@gmail.com. También visita; los blogs:

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¿No te sientes feliz en tu vida? Recupera tu equilibrio.

Por: Psic. Ricardo A. Jáuregui Luna.- Miembro fundador del Instituto de Investigaciones Psicosociales Nocenyeliz A.C.


Una vida creativa es una cuestión riesgosa. Seguir el propio curso, no trazado por los padres, por nuestros pares o por las instituciones, implica un delicado equilibrio de tradición y libertad personal, un delicado equilibrio de ser fiel a uno mismo y permanecer abierto al cambio”.

Stephen Nachmanovitch (n. 1950. Violinista, compositor, escritor, artista digital y educador norteamericano).

Hay una anécdota muy bonita sobre el equilibrio en la vida:

“Durante un discurso en una graduación universitaria hace ya varios años, Brian Dyson, CEO de Coca Cola Enterprises, habló sobre la relación del trabajo con nuestros compromisos, expresando lo siguiente:

Imagínate la vida como un juego en el cual estas haciendo malabares con cinco pelotitas. A cada una le pones un nombre: trabajo, familia, salud, amigos y ánimo, a todas estas pelotitas las mantienes en el aire.

Enseguida te darás cuenta de que la pelotita del trabajo es de goma, si se cae, esta rebotará. Pero las otras cuatro pelotitas: familia, salud, amigos, ánimo, son de vidrio. Si una de ellas se te cae, se raspará, marcará, cortará, y dañará o incluso se hará añicos sin que se pueda hacer algo por evitarlo.

Estas pelotitas nunca volverán a ser las mismas. Tú debes de comprender esto y luchar por alcanzar el equilibrio en tu vida.

¿Cómo? No pierdas tu valor comparándote con otros. Cada uno somos diferentes unos de otros sin embargo todos somos especiales.

No establezcamos nuestros objetivos basándose en lo que otras personas consideran importante. Solo ustedes saben lo que es mejor para ustedes.

No des por hecho las cosas cercanas al corazón. Aférrate a ellas como a tu vida porque sin ellas la vida no tiene sentido.

No dejes que tu vida se te escape de las manos viviendo en el pasado o para el futuro. Solo viviendo cada día a la vez se pueden vivir TODOS los días de la vida. No te rindas cuando todavía tengas algo que dar. Nada realmente se termina hasta el momento en que dejas de intentarlo.

No tengas miedo de admitir tus imperfectos. Ríete de ellos.

No tengas temor de tropezar con riesgos. Es asumiendo nuestros riesgos como aprendemos a ser valientes.

No saques el amor de tu vida diciendo que es imposible encontrar tiempo. La forma más rápida de recibir amor es dándolo; la forma más rápida de perder el amor es asfixiándolo; y la mejor forma de mantener el amor es dándole alas.

No corras por la vida tan rápido que no solo se olvide donde han estado, sino también hacia donde se diriges.

No te olvides, la mayor necesidad afectiva de una persona es sentirse apreciada.

No tengas miedo de aprender. El conocimiento es invalorable, un gran tesoro que siempre se puede llevar fácilmente a cualquier lado.

No uses el tiempo o las palabras a la ligera. Estos no pueden recuperarse.

La vida no es una carrera, sino un viaje en el cual debe disfrutarse cada paso del camino.

El ayer es historia. El mañana es un misterio. Y el HOY es un regalo: es por ello que lo llamamos "El Presente".

Procura tu crecimiento personal balanceando entre el ser, el hacer y el tener. Mantén un sano equilibrio en el tiempo que dedicas a cada una de las dimensiones humanas: tu cuerpo, espíritu, emociones, intelecto, así como a los roles que desempeñas a nivel personal y familiar. Puedes hacer un balance y realizar estrategias para crecer en las áreas que más necesites.

Tanto el equilibrio como el desequilibrio son contagiosos. Mejor rodéate de personas sanas, optimistas, serenas y perseverantes.


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Para encontrar lo mejor de ti mismo…

Por: Michelle Sánchez Núñez.- Estudiante de 3er. semestre de la Carrera de Comunicación de la Universidad Iberoamericana Tijuana. Residente de Playas de Rosarito, B.C.


Conócete a ti mismo”.

Sócrates (+ 399 a.C. Filósofo Griego)

Un aspecto importante para alcanzar los objetivos y las metas de tu vida es conocerte a ti mismo, o sea tener conciencia de tus características de personalidad, tus limitaciones, debilidades, pero también de tus cualidades, hábitos y valores ya que esto te permitirá explotar tu potencial al máximo y triunfar en todas las áreas de tu vida personal, familiar, social y escolar.

Para tener conciencia de ti mismo requieres auto-observar, con atención, tus hábitos, reacciones y la razón de por qué respondes de la forma en que lo haces ante diversas circunstancias de la vida. Requieres solo auto-observar, no criticarte, ni exigirte ser como otros u otras y sin tener miedo a ver la verdad de lo que tú eres en realidad.

Es paradójico, cuando luchas contigo mismo por cambiar, no lo logras; pero, si aceptas tu ser verdadero, aquel que surge de la profunda atención a la voz interior de ti mismo, viene el cambio interior.

Muchos adolescentes y jóvenes dicen ahora que dentro de ellos hay maldad, odio, ignorancia y vicios. Detrás de estas afirmaciones se halla el proceso natural de esta etapa de la vida donde están descubriendo al mismo tiempo, su riqueza interior y sus limitaciones personales, junto con un esfuerzo por hacer prevalecer los valores. Este proceso muchas veces es influido por los condicionamientos sociales y estereotipos, que enseñan a juzgar el bien y el mal según unos criterios que son más un habito adquirido que una noción realmente vivida.

El conocimiento interior te permite encontrar lo mejor de ti mismo: la bondad, el amor, la serenidad, la verdad, la generosidad y tantos otros valores inherentes al ser humano. No puedes vivir basándote simplemente en valores sociales, religiosos o morales que te imponen de fuera, necesitas un afianzamiento interior, descubierto y vivido en lo más profundo de ti mismo.

La pregunta más importante del mundo, base de todo acto maduro, es ¿Yo, quién soy? Porque sin conocerte, no puedes conocer ni a Dios. Te sorprenderá que no haya una respuesta a esta pregunta, sin embargo te darás cuenta de lo que no eres, para llegar al ser que ya eres.

En el proceso de auto-observarte surgen preguntas que nos acercan de una manera diferente al problema del autoconocimiento: ¿Cuál es la naturaleza del hombre y del universo?; ¿Qué es la vida?; ¿Qué es la muerte?.

No hay una respuesta satisfactoria. Si te has hecho esta clase de preguntas quiere decir que estás en ruta a tu interior.

Tú, en tanto que eres una unidad compuesta de cuerpo, mente y espíritu, eres la vida. Mediante la práctica; de una auto-observación serena y constante, sin autocríticas como “no puedo” o “es imposible”, y siempre aceptando tus riquezas y tus limitaciones; descubrirás la fuente de la vida en ti mismo, aquí y ahora.

Este sentimiento de vida es el resultado del autoconocimiento y es la base del amor que une a todo lo que vive.

Un proverbio chino dice:

“Cuando el ojo no está bloqueado, el resultado es la visión. Cuando la mente no está bloqueada el resultado es la sabiduría. Cuando el espíritu no está bloqueado el resultado es el amor”

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Vivir en armonía

Por: Lic. Blanca Noriega Sánchez.- Psicóloga Clínica y Presidente del Instituto de Investigaciones Sociales Nocenyeliz A.C..


Si en lugar de enseñarnos a ser competitivos nos hubieran indicado el equilibrio y la armonía, hoy la sociedad disfrutaría de un gran nivel de bienestar ”.

Fernando Nestares (n. 1958. Escultor Venezolano)

Quiero contarles una historia que tiene que ver con la armonía:

El hombre de la lluvia.

En una aldea, hacia tiempo que no había llovido; como todas las plegarias habían sido en balde recurrieron al Gran Hombre de la Lluvia, que pidió una cabaña a la entrada de la aldea, así como agua y pan para cinco días.

Al cuarto día llovió. La gente volvió jubilosa de sus campos y lugares de trabajo y se fue ante la cabaña del Gran Hombre de la Lluvia para festejarle y preguntarle por el secreto. El les contesto: -“Yo no puedo hacer que llueva”; -“Pero sin embargo llueve”, dijo la gente. El Gran Hombre de la Lluvia les aclaro: “Cuando vine a su aldea, vi el desorden interior y exterior. Fui a la cabaña y yo mismo me puse en orden. Cuando yo estuve en orden ustedes también se pusieron en orden y cuando ya estuvieron en orden, también la naturaleza se puso en orden y, al ponerse en orden, llovió. (www.luzysabiduria.org).

Percibir o darse cuenta del desorden interior y exterior es cuando abrimos los ojos a nuestra realidad y algo no nos checa, pero al mismo tiempo sabemos que no podemos hacer nada de manera precipitada. Por ejemplo los alumnos de secundaria que se dan cuenta que algunos de sus compañeros padecen de alguna adicción y la solución va mas allá de darles un buen consejo; entonces pueden darse cuenta de que ellos mismos no escapan del riesgo de caer en la trampa de una adicción si no ponen en practica los recursos de protección como son, la practica de buenos hábitos y valores, la comunicación dentro de su familia, la exteriorización de sus sentimientos, la obediencia de las reglas dentro de la casa, de la escuela y de las leyes que rigen la convivencia en la comunidad.

Entonces viene un movimiento muy importante, ir a su propia cabaña y ponerse en orden, esto es, entrar en si mismo y armonizar, mediante la reflexión y la acción los aspectos de la personalidad que se hallan fuera de lugar. De nada sirve darme cuenta que si, por ejemplo, debido a que por comer tanta comida chatarra en la escuela, tengo sobre peso o algún problema de salud, no haga el cambio lógico que seria comer de manera saludable, balanceando mi dieta. O que si por dedicarle tanto tiempo a los video juegos, no me doy el tiempo suficiente para hacer mis tareas y por eso llevo bajas calificaciones, no equilibre las cosas y le de menor tiempo a los video juegos y mas tiempo a las tareas. Por eso la reflexión sin la acción causa como una parálisis. La reflexión con la acción, por el contrario, da flexibilidad y soltura a los músculos y hasta la respiración se vuelve profunda y tranquila, favoreciendo de esta forma el logro de nuestros propósitos.

En las culturas orientales se favorece la practica de la meditación (entrar a tu cabaña para ponerte en orden) un periodo por la mañana, al levantarse y otro periodo por la noche, antes de acostarse. Ya en algunas escuelas se hacen prácticas interesantes en este sentido: la respiración, la fantasía dirigida, el darse cuenta de las sensaciones en el cuerpo, yoga, etc.

Al ponerse uno en orden y vivir en armonía, nuestra actitud hacia los demás cambia. El adolescente que toma su responsabilidad en la casa y en la escuela, deja de echarle la culpa a sus padres o a sus maestros de sus bajos resultados, sabe que todo depende de él o de ella misma.

La lluvia representa el resultado esperado, el equilibrio, la armonía y con ello la belleza.

Te invito a que reflexiones:

Te das un espacio para el silencio y la reflexión?; En qué áreas de tu vida necesitas poner orden?


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lunes, 23 de noviembre de 2009

¿A dónde quieres llegar?

Por: Ing. Marco A. Esponda.- Presidente del Consejo Coordinador Empresarial y miembro del Consejo Consultivo de Desarrollo Económico de Playas de Rosarito.


Es sorprendente que el hombre, el instigador, inventor y vehículo de todos estos acontecimientos, el autor de todas las sentencias y decisiones y la planificación del futuro, sea tan negligente”.

Carl Jung (+ 1961. Psiquiatra Suizo)

Alicia se encontraba en un mundo lleno de increíbles aventuras, personajes fantásticos y un ambiente mágico como el que solo en nuestros sueños podemos imaginar.

Su recorrido le había llevado a través de aventuras que solo ella podía creer. Sin embargo, su experiencia se vio interrumpida cuando la misma aventura le exigió tomar una decisión:

¡! Alicia nunca se había preocupado por decidir; simplemente había dejado que el tiempo, el momento o la situación decidieran por ella.

Había llegado el momento de elegir entre dos opciones.

Ella tenía que decidir entre dos caminos que le conducirían a experiencias muy distintas, ambas interesantes y llenas de aventuras.

Confundida recurre a la ayuda de un personaje algo ambigüo y misterioso que la observaba:

- “Perdone señor, ¿cual camino debo tomar?” le pregunta Alicia.

El personaje con el objetivo de hacerla reflexionar le responde:

- “¿A dónde deseas ir?”

A lo cual Alicia pronta respondió:

- “A donde sea, no sé exactamente”.

El personaje entonces concluyó:

- “Bueno, entonces no importa que camino escojas; si no sabes a dónde deseas ir, cualquier camino es bueno”.

Alicia no tenía una visión del futuro; no se había detenido a pensar qué era lo que deseaba lograr en esa aventura que había iniciado.

Y al igual que ella, nosotros ¡hoy! aquí en Rosarito, también nos encontramos muchas veces ante esta disyuntiva. Nos encontramos ante la realidad de que carecemos de una visión de nuestro futuro, de lo que queremos ser o alcanzar; de nuestras metas y sueños a lograr; nos hallamos confundidos, decepcionados del mundo que nos ha tocado vivir. Enojados con Dios, con nuestros padres, con los políticos, con la sociedad en general, porque a ellos son a los que les atribuimos nuestra desdicha, como si ellos fueran quienes deciden por nosotros nuestro futuro.

Equivocadamente al igual que Alicia, creemos que nosotros no tenemos que decidir, sino que el mundo, las circunstancias son quienes deciden y dictan por nosotros el camino y el futuro que nos espera.

Y en cierta manera así es para muchas personas.

Sin embargo sólo aquellos que rompen con el paradigma, que deciden ser diferentes, que deciden tomar en sus manos su futuro y sus responsabilidades, logran tomar control de su vida y convertir en realidad sus sueños y metas. Logran en otras palabras, ver con claridad el futuro y deciden tomar acción por alcanzarlo para disfrutar plenamente su vida.

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El hábito, sí hace…

Por: Rosa Elena Terán, Directora de Instituciones y Cultura del Programa Lazos. Tiene una vasta experiencia en educación a nivel básico, media superior y superior. Ha coordinado la elaboración de Planes y Programas para la educación básica y media superior, así como textos escolares, 32 en total. Su especialidad es la evaluación de proyectos educativos, su pasión la formación en valores para la ciudadanía y su amor, la Historia. Participó con la ponencia Diálogo y Negociación en la Escuela, Herramienta para la Paz, en el Congreso Internacional de Valores, celebrado en Tijuana los días 2 y 3 de octubre de 2009. Reproducimos este artículo, publicado en la página www.mexicanosprimero.org, con permiso de la autora.


Si siembras un pensamiento cosecharás una acción. Si siembras una acción cosecharás un hábito. Si siembras un hábito cosecharás un carácter. Si siembras un carácter cosecharás un destino”.

Proverbio tibetano.


Cuando veo a los padres de niños en edad escolar, siento una ternura indescriptible, pienso en el camino que esperan recorrer y seguro recorrerán, en las esperanzas y sueños que depositan en cada uno de ellos y en las circunstancias que rodean su vida: la crisis, los medios masivos, la tecnología, todo ello formando, circunscribiendo su vida, sus decisiones y por qué no decirlo también sus posibilidades.

Y en medio de todo, la preocupación legítima del ¿qué hago para educarlos bien?

Y no puedo dejar de preguntarme, yo también ¿qué harán?

La respuesta no es sencilla, porque implica mirar la realidad tal como es sin dejarse abatir por la desesperanza y la inercia. Responder es reconocer que en todo tiempo las sociedades vivieron crisis y encontraron forma de superarlas y que los padres damos a nuestros hijos el equipaje básico para que empiecen a andar el camino de vida que ellos elijan

Para mí el equipaje básico consiste en una educación que les dé dos elementos: valores y desarrollo de pensamiento. Cuando una persona sabe analizar, inferir, valorar y lo sustenta con un esquema de valores vivos en cada una de sus acciones, puede asumir, enfrentar y transformar la realidad en la que vive. Los valores que nos rigen nacen en los hábitos. Los hábitos son mucho más importantes de lo que parecen a simple vista. No son una serie de repeticiones que nos llevan a actuar de una manera, los hábitos contribuyen a la construcción de estructura mental y disciplina interior, los hábitos nos enseñan a actuar conforme a lo que se espera de nosotros como sujetos viviendo en sociedad. La participación de la escuela en la adquisición de los hábitos, como apoyo a la educación en casa es invaluable, una escuela que consolida hábitos, está dando a nuestros hijos la posibilidad de vivir la constancia, la perseverancia, la responsabilidad, entre otros valores que lo mismo sirven para la vida que para el mundo laboral. Los hábitos se forman, no se nace con ellos. Y esto no es sólo tarea de los maestros, sino que los padres de familia representan un rol prioritario en la misma, la casa es el primer lugar donde deben ser practicados.

Existen hábitos de higiene, de salud, sociales e intelectuales, no en balde uno de los Best Seller más importante de nuestra época habla sobre los hábitos de las personas efectivas.

Para qué esperar a desarrollar hábitos hasta la adultez o cuando los retos del mundo laboral nos demandan su aplicación; lo ideal es hacerlos nuestros desde la infancia y allí es, donde nosotros como padres tenemos la última palabra. A nosotros nos toca promoverlos en casa y exigirlos en la educación de la escuela, todo ello en un clima de respeto a la dignidad de la persona en nuestros pequeños. No se confunda la formación de hábitos con una disciplina malentendida, fundada en el castigo y la estrechez de criterio.

Formemos para la vida buena, formemos para el bien común, formemos para la ciudadanía, formemos finalmente para la felicidad.

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Excelencia Personal

Por: Lic. Laura Wong Rodríguez.- Diseñadora Gráfica por la Universidad Iberoamericana. Actualmente es Directora del Periódico Baja Times y tesorera del Consejo Consultivo de Desarrollo Económico de Playas de Rosarito A.C.


"Somos lo que hacemos cada día, de modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito".
Aristóteles (n. 384 A.C. Filósofo Griego)


Tratar de hacer las cosas bien en todos los sentidos nos va convirtiendo en excelentes personas poco a poco.

Hacer las cosas bien significa que debemos actuar responsable y honestamente ante cualquier situación que se presente en nuestra vida, sean situaciones cotidianas o difíciles.

Si tenemos un examen y estudiamos estamos siendo responsables. Si no lo hacemos y copiamos o utilizamos un “acordeón” estaremos siendo deshonestos no sólo con la escuela y el maestro sino con nosotros mismos. Eso nos separa de poder lograr la excelencia en lo que hacemos y en la manera en que vivimos.

¿Para qué nos sirve la excelencia personal?

Cuando trabajamos en ser mejores seres humanos, en hacer las cosas bien, a conciencia, como se debe, cuando nos responsabilizamos totalmente de nuestros compromisos y los cumplimos con todo nuestro esfuerzo, entonces los resultados se muestran por sí solos.

Debemos pensar que las cosas no siempre resultarán de la manera en que planeamos, pero de algún modo, actuar correctamente nos reduce el margen de que las cosas salgan mal.

Ser excelentes personas implica entre otras cosas: Portarnos bien con nuestros padres, cumplir con nuestros deberes escolares, apoyar a nuestros amigos, ayudar a la gente necesitada y sobre todo, ser y vivir de la mejor manera que podamos, siendo siempre congruentes con nuestras acciones.

La excelencia personal inicia con nuestra apariencia física: desde estar limpios y vernos lo mejor que podamos, preocuparnos por estar peinados, bañados, por oler bien y presentarnos ante los demás de una manera amable, hasta cuidar nuestra forma de hablar y las palabras que decimos, tratando siempre de no lastimar con nuestras frases y acciones. La excelencia personal involucra nuestro comportamiento en la escuela, en la casa, con la gente que nos rodea en las otras actividades que hacemos como el deporte, con los adultos en general y con nuestros hermanos y amigos.

Cuando somos excelentes personas somos personas felices y hacemos felices a quienes nos aman.

Cuando la relación con quienes nos rodean se vuelve difícil, cuando no sacamos buenas calificaciones, cuando descuidamos la apariencia personal, en fin, cuando dejamos de hacer lo correcto dejamos en parte de ser una excelente persona.

Pero ¿Cómo darnos cuenta de ello? Lo primero es reflexionar y ponernos a pensar en porqué nos regañan nuestros padres o en porqué nos va mal. Tal vez estamos haciendo las cosas de manera equivocada. Debemos defender nuestros puntos de vista teniendo la apertura mental de que la razón no siempre la tenemos nosotros.

La excelencia personal no radica en ser los mejores del mundo, ni en usar la ropa de mejor marca, ni en probar a los demás que somos más que ellos, sino en ser y hacer las labores cotidianas lo mejor que podamos usando las herramientas que tenemos a nuestro alcance.

Podemos comenzar con cosas sencillas como ordenar nuestros útiles escolares, limpiar nuestra mochila, hacer nuestra tarea, dormirnos temprano y levantarnos a tiempo para llegar a buena hora a la escuela; en fin, cosas sencillas pero que poco a poco se convertirán en parte de nuestra vida diaria a manera de hábito, y que nos ayudarán a vivir con mayor disciplina. No debemos pretender ser más de lo que somos, ni demostrar nada a los demás, lo que debemos hacer es dar siempre lo mejor de nosotros mismos en todas las situaciones de la vida y poco a poco la excelencia personal se irá apoderando de nosotros hasta convertirse en nuestra manera de vivir. Nos sentiremos bien con nosotros mismos y quienes nos rodean notarán la diferencia.

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR:

· ¿Qué puedo mejorar el día de hoy en lo que se refiere a mi apariencia física para ir camiando hacia la excelencia personal?

· ¿Qué puedo hacer para que mi desempeño en la escuela sea mejor?


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